domingo, 1 de agosto de 2010

La Ciudad 2.0



Desde hace aproximadamente un lustro se hizo cada vez más evidente, en las metrópolis y grandes cities del mundo, el surgimiento de la Ciudad como soporte relevante de las Nuevas Tecnologías utilizadas por sus ciudadanos.

Las Nuevas Tecnologías se instalan en todos los espacios públicos y privados de la ciudad; en todos los lugares y en todo momento los avances tecnológicos se encuentran siempre presentes, en sus diversas formas. Desde una multiplicidad de comercios y espacios públicos con servicios wi-fi, pasando por el uso de tarjetas magnéticas para acceso a sitios tanto privados como públicos (nuestro lugar de trabajo, peaje, ministerios, secretarías, banca, etc.), el auge de la comunicación instantánea a través de la creciente utilización de dispositivos móviles de comunicación como el Ipod, Iphone, blackberries, netbooks, y las redes sociales que lo convalidan (Facebook, Twitter, Foursquare, Linkedin, My Space, etc.) imágenes que transmiten publicidad e información las 24 hs. en distintos espacios urbanos, dispositivos de orientación geográfica cuando transitamos la ciudad desde el automóvil (GPS), entre otros.

De algún modo, todo ciudadano se vuelve –directa o indirectamente- usuario pleno de estas tecnologías, cotidiana e inconscientemente, afectando su propia dinámica y comportamiento en la ciudad.

Del mismo modo en que la ciudad de los ’80 no es la misma que hoy vivimos, sus ciudadanos se enfrentan cada vez más con una ciudad, un espacio que se vuelve multiforme y multidisciplinar, con un aumento cualitativo relevante en los usos, funciones y procesos que generan distintos modos de vivir la ciudad.

Lo que se viene observando a partir de los avances de la tecnología es que los dispositivos tecnológicos que se van creando (fundamentalmente aquellos vinculados a procesos de comunicación e información, en rigor las TICs) adquieren una morfología claramente “corporal”, diseñados física y tecnológicamente propicios para que se “adhieran” a nuestro cuerpo y así poder llevarlos encima permanentemente, en todo momento y lugar, formando parte inseparable de nuestras actividades profesionales, sociales y de ocio.

No resultaría sorprendente que esta tendencia coadyuve a modificar estructuralmente otra de las corrientes generada por el creciente avance tecnológico: aquella concepción reflejada en las prácticas del “work in the home” (nuestro “sweet home”), con individuos encerrados y ensimismados en una “burbuja” desde donde se realizan múltiples actividades de una manera extremadamente concentrada, anónima, sin conexión con el exterior. Podríamos pensar que tiende a modificarse la óptica de este paradigma, en lo que respecta al lugar de uso de la tecnología. Una tecnología que está “saliendo a las calles” con el individuo, quebrando y regenerando la dinámica social instalada clásicamente en los espacios públicos urbanos y la vida del ciudadano en la ciudad.

En la era tecnológica que experimentamos cada día, se construye una nueva cultura urbana, a través de una tecnología que se hace omnipresente en toda la ciudad. La nueva infraestructura urbana se basa en redes informacionales y de flujos que, no obstante, generan espacios fragmentados y no lugares, donde el espacio real se ve afectado tal como sucedió con las Revoluciones y cambios de paradigma generadas en las distintas civilizaciones de la Humanidad.
El surgimiento de “entornos inteligentes” a partir de la fuerte interacción entre arquitectura, diseño y tecnología, crean una ciudad con espacios multidimensionales, donde los ciudadanos viven interconectados entre sí.





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